Clima, tipos y concepto, elementos y factores climáticos

El Clima, es un estado medio del tiempo o descripción estadística del tiempo en términos de valores medios y variabilidad de las cantidades pertinentes durante largos periodos de tiempo (el periodo normal es de 30 años), que es efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la superficie y la atmósfera de la Tierra en rotación. La palabra clima viene del griego klima, que hace referencia a la inclinación del Sol.

Con frecuencia se confunden el tiempo atmosférico y el clima de un lugar. El tiempo hace referencia al estado de la atmósfera en un momento y lugar determinados. Puede cambiar de forma repentina de la mañana a la noche o de un día para otro, y se mide en una o dos estaciones meteorológicas. Los cambios del tiempo se deben a desplazamientos de masas de aire (porción de aire con características uniformes de temperatura y humedad para una extensa región, que no se mezclan con otras que no posean sus mismas características). Para definir el tiempo se utilizan términos que tienen que ver, por ejemplo, con el cielo despejado, la nubosidad, la humedad o sequedad, el calor o el frío, la visibilidad o el viento.

Por su parte, el clima describe la sucesión periódica de los distintos tipos de tiempo que se repiten en un lugar de forma característica durante un periodo amplio de tiempo. Para definir un clima se toman medidas en las estaciones meteorológicas de miles de lugares a lo largo de treinta o cuarenta años, y con esas medidas se obtienen los datos promedios y sintéticos, como, por ejemplo, la temperatura media. El compendio de todos estos datos permite establecer las distintas zonas climáticas del planeta. Las medidas se toman de distintos elementos climáticos. Estos elementos varían de unas zonas a otras debido a la acción de distintos factores climáticos.

La predicción del tiempo meteorológico es muy importante para muchas de nuestras actividades: la agricultura, el transporte, el turismo, etc. Como el tiempo cambia continuamente, las predicciones pierden fiabilidad cuanto mayor es el plazo para el que se hacen. Los mapas del tiempo ayudan a comprender cómo varían las situaciones meteorológicas. Los climogramas son gráficos climáticos.

► Elementos Climáticos

El modo más fácil de interpretar el clima de un lugar es en términos de promedios temporales de sus elementos. Los principales elementos del clima son la temperatura, las precipitaciones, la presión atmosférica y los vientos.

1 Temperatura atmosférica

La temperatura atmosférica hace referencia a la cantidad de calor que tiene el aire. El calor es una forma de energía que pasa de los cuerpos calientes a los fríos cuando se ponen en contacto, hasta que las temperaturas de ambos se igualan. El Sol es la fuente de calor del planeta. Los rayos solares atraviesan los gases atmosféricos sin apenas calentarlos, pero caldean la superficie terrestre, que es la que acaba transmitiendo el calor al aire en contacto con ella. Entre la atmósfera y la superficie terrestre se produce un intercambio permanente de calor a través de los movimientos del aire, la evaporación y la condensación del vapor de agua.

Como consecuencia de los movimientos de rotación y traslación, la superficie terrestre recibe de forma desigual la energía solar y así la transmite al aire que tiene sobre ella. La zona del ecuador recibe más calor que los polos. Este desequilibrio es la causa principal de la circulación del aire y del agua en la atmósfera.

La temperatura atmosférica se mide normalmente en grados centígrados o Celsius (ºC) y grados Fahrenheit (ºF), y para calcularla se usa el termómetro. Varía de unas zonas a otras en función de varios factores relacionados con el reparto vertical y horizontal del aire, e interrelacionados entre sí: la latitud, la altitud y la continentalidad o distancia al mar (ver más adelante el epígrafe Factores climáticos).

La temperatura media de la superficie terrestre es de unos 15 °C. Desde 1861 este promedio ha aumentado en unos 0,6 ºC y es uno de los indicadores que confirman el cambio climático. La temperatura máxima diaria, es decir, la mayor registrada en un día en un lugar, suele darse entre las 14 y las 16 horas (horario solar), mientras que la temperatura mínima diaria se suele observar entre las 6 y las 8 horas.

2 Precipitaciones

La atmósfera terrestre contiene cantidades variables de agua en forma de vapor. La humedad hace referencia a la cantidad de vapor de agua que hay en el aire. Varía en función de la temperatura: el aire frío es poco húmedo y el aire cálido tiene grandes cantidades de vapor de agua. El aire húmedo es más ligero que el aire seco y origina las zonas de bajas presiones. Cuando una masa de aire caliente se enfría, se desprende del vapor que le sobra en forma de precipitación. El aire muy húmedo suele ir acompañado de precipitaciones. La humedad relativa del aire se mide con el higrómetro y se expresa en porcentaje (%); el valor máximo es el 100 %.

El ciclo del agua tiene un protagonismo fundamental en la formación de las nubes y de las precipitaciones. El vapor de agua que se encuentra en la atmósfera procede principalmente de la evaporación del agua de los océanos, además de la de los ríos, lagos, terrenos húmedos y plantas. Hay mayor evaporación con temperaturas altas. Cuando el vapor de agua se condensa, pasa a estar en estado líquido y se originan las nubes, formadas por minúsculas gotas de agua. Si estas se hacen más gruesas y pesadas, por ejemplo, al unirse con trozos microscópicos de sal tras la evaporación marina, precipitan.

Se llaman precipitaciones al agua que cae procedente de la atmósfera sobre un lugar de la superficie terrestre. Como ocurre con las temperaturas, las precipitaciones se distribuyen de forma desigual en el planeta en función de varios factores climáticos, como la altitud, la latitud, la distancia al mar y la vegetación. Las precipitaciones se miden con el pluviómetro y se expresan en milímetros (mm), centímetros (cm) o litros por metro cuadrado (l/m2).

3 Presión atmosférica y tiempo

El aire pesa y ejerce una presión sobre los objetos y las personas. Así mismo es muy compresible por lo que es más denso en las capas bajas de la atmósfera, donde también la presión es mayor. A mayor peso del aire, mayor presión. La presión debida al peso del aire se denomina presión atmosférica, la cual se mide con el barómetro y se expresa en hectopascales (hPa), siendo un hPa igual a un milibar (mb).

La máxima presión atmosférica se da al nivel del mar y disminuye al aumentar la altitud, la humedad y la temperatura, tres factores muy relacionados entre sí. Es menor cuanto más alto está un lugar sobre el nivel del mar, pues es menor la capa de aire que tiene encima (decrece aproximadamente 1 hPa cada 8 m en las capas atmosféricas más bajas y, a unos 1.500 m, alrededor de 1 hPa cada 15 m). La presión atmosférica se reduce al aumentar la humedad, pues el vapor de agua pesa menos que otros gases, o igualmente decrece al subir la temperatura, pues el aire cálido pesa menos que el aire frío.

Hay zonas de alta presión y zonas de baja presión. Las altas presiones superan los 1.015 hPa y reciben el nombre de anticiclones (en los mapas del tiempo de superficie se simbolizan con la letra A o H); un anticiclón da lugar a un tiempo estable y seco. Las zonas que tienen una presión inferior a 1.015 hPa se denominan borrascas (símbolo B o L), ciclones o depresiones, y originan un tiempo inestable y lluvioso. En las zonas de contacto entre anticiclones y borrascas se forman frentes lluviosos.

Al variar la presión atmosférica se producen corrientes de aire. El viento es simplemente aire en movimiento con respecto a la superficie terrestre y su componente es horizontal (los movimientos de aire en sentido vertical suelen llamarse corrientes ascendentes y descendientes de convección). Se origina por las diferencias de presión atmosférica: al ejercer el aire más peso en un lugar que en otro, la diferencia de pesos (un peso es una fuerza) hace que el aire se mueva y se produzca viento.

El viento siempre fluye desde los centros de alta presión (anticiclones) hacia los de baja presión (depresiones) y su fuerza es tanto mayor cuanto mayor es el desnivel de presiones. A escala planetaria la circulación del viento transfiere calor.

En superficie, el viento viene definido por dos parámetros: su dirección en el plano horizontal y su velocidad. La veleta indica la dirección del viento y el anemómetro mide su velocidad, que se expresa en km/h o nudos. También se usa la rosa de los vientos, un diagrama dividido en 360º que tiene el norte como origen y avanza en el sentido de giro de las agujas del reloj; así, un viento del sur corresponde a 180º.

► Factores Climáticos

Además de los efectos de la radiación solar y sus variaciones, el clima siempre está bajo la influencia de la compleja estructura y composición de la atmósfera y de los mecanismos por los que esta y los océanos transportan el calor. Así pues, elementos climáticos como las temperaturas y las precipitaciones varían de unas zonas a otras en función de varios factores relacionados con el reparto vertical y horizontal del aire. Estos factores influyen unos sobre otros, y los principales son: la latitud, la altitud, la distancia a masas de agua de cierta extensión, la vegetación, los suelos y el ser humano.

1 el factor latitud en el clima

A. Influencia en las temperaturas. La influencia de la latitud en la temperatura es muy grande. El ángulo de incidencia de los rayos solares determina la cantidad de calor que recibe una superficie. La latitud y la curvatura terrestre determinan ese ángulo. La zona intertropical (entre ambos trópicos) es la que recibe mayor cantidad de calor porque los rayos solares inciden más perpendicularmente sobre ella. A medida que nos alejamos del ecuador, los rayos solares inciden con mayor oblicuidad sobre la superficie terrestre.

En el solsticio que tiene lugar en el mes de junio, los rayos solares llegan muy verticales al trópico de Cáncer y, aunque el ecuador celeste del planeta la Tierra está más alejado del Sol, empieza el verano en el hemisferio norte, que coincide con el comienzo del invierno en el hemisferio sur. En el solsticio de diciembre, los rayos solares llegan muy verticales al otro trópico, el de Capricornio, y entonces es cuando empieza el verano en el hemisferio sur y el invierno en el hemisferio norte.

Los rayos solares, al ser curva la Tierra, tienen que calentar mayor superficie cuanto más hacia los polos caen (el mismo haz de rayos tiene que extenderse y distribuirse por mayor superficie terrestre) y, como consecuencia, el Sol calienta menos al alejarse de las zonas tropicales. Así pues, las temperaturas son más elevadas en el ecuador y descienden progresivamente hacia los polos. En general, cuanto mayor es la latitud, más frío hace, es decir, en las latitudes altas hace menos calor que en las latitudes medias y bajas.

B. Influencia en las precipitaciones. Las precipitaciones se distribuyen de forma desigual en el planeta debido a la latitud. Las áreas próximas al ecuador, que son más cálidas y tienen grandes cantidades de vapor de agua, registran más lluvias que las zonas templadas y las regiones polares. Estas últimas presentan escasa cantidad de vapor de agua y bajos niveles de evaporación.

2 Factor altitud en el clima

La altitud influye en las temperaturas y las precipitaciones. La temperatura varía en la troposfera: decrece unos 0,5-0,6 °C por cada 100 m de ascenso en cualquier lugar de la Tierra, es decir, la temperatura suele ser más baja en las zonas montañosas que en las llanuras costeras. Sin embargo, las precipitaciones son más abundantes en las zonas más elevadas, como las sierras, y tienden a ser mayores en las laderas de barlovento de las montañas.

3 El factor continentalidad en el clima

La continentalidad o distancia de un lugar terrestre a una gran masa de agua (océano, mar, gran lago) es un factor fundamental para definir un clima, pues la lejanía de las grandes masas de agua dificulta que llegue aire húmedo a algunas regiones, que, como consecuencia, muestran menos precipitaciones y una elevada amplitud térmica. La oscilación o amplitud térmica hace referencia a la diferencia entre los valores máximos y mínimos de temperatura de una zona; se mide en grados como la temperatura, puede ser anual o diaria y sus valores aumentan en el interior de los continentes y en las latitudes alejadas del ecuador.

La distribución de continentes y océanos produce un efecto muy importante en la variación de temperatura. Los océanos (agua: un líquido) se calientan y enfrían más lentamente que los continentes (tierra: un sólido). Las zonas costeras presentan temperaturas moderadas mientras que el interior de los continentes sufre grandes contrastes o amplitudes térmicas, es decir, una elevada continentalidad. Se dice que el mar regula las temperaturas de las zonas costeras porque suaviza tanto las frías como las cálidas.

El mar es fuente de humedad y por eso el litoral recibe más precipitaciones que el interior de los continentes. No obstante, existen notables diferencias entre unas fachadas marítimas y otras en función de los vientos dominantes (alisios en latitudes bajas, vientos del Oeste en latitudes medias) y de las corrientes oceánicas, ya sean frías o cálidas.

4 Otros Factores Climáticos

Otros factores que modifican las temperaturas y las precipitaciones son: el viento, que influye en función de si procede de zonas oceánicas o húmedas (amplitud térmica baja) o sopla desde regiones áridas (amplitud pronunciada); la vegetación, que origina mayores precipitaciones y un aumento de la humedad, pues las plantas retienen el agua entre sus raíces y la bombean desde el suelo hasta las hojas, expulsándola en forma de vapor; las ciudades, que producen calor por la quema de combustibles en los automóviles, los hogares, las industrias, etc. (ese calor produce notables aumentos de temperatura y por eso se habla de microclimas urbanos); y el ser humano, que, por su parte, puede influir en el clima, tanto a través de la alteración de medio natural (deforestación, construcción de grandes embalses…), como por la emisión de contaminantes y productos químicos, como el dióxido de carbono desprendido diariamente a la atmósfera, que puede provocar un calentamiento global del planeta.

► Tipos de Climas

Muchos climatólogos han establecido sus propias clasificaciones climáticas, entre las que cabe destacar la de Wladimir Köppen, una clasificación empírica dada a conocer por primera vez en 1918 y sometida posteriormente a varias revisiones. Köppen y su colaborador Geiger definieron seis grandes grupos de climas, asociados a la vegetación, a los que designaron mediante letras mayúsculas: A (tropical), B (subtropical), C (templado), D (frío), E (polar) y H (montaña).

Estos grupos se subdividían a su vez en función del régimen pluviométrico y de las temperaturas, también señalados mediante letras, en este caso minúsculas, que unidas a las anteriores especificaban la variedad climática de un espacio determinado dentro de cada categoría principal. Así, por ejemplo, un clima tipo Csa indica que se trata de un clima templado con veranos secos y calurosos e inviernos húmedos y suaves, es decir, lo que se conoce como un clima mediterráneo.

A continuación, se exponen los principales tipos de clima del planeta considerando los valores, siempre aproximados, de la temperatura y las precipitaciones. Cada tipo de clima se refleja en la vegetación, la fauna, los asentamientos humanos y las actividades económicas de la zona.

1 Clima Ecuatorial

Es característico de las regiones de latitudes bajas, localizadas fundamentalmente entre los 10º N y 10º S. La temperatura y la humedad son altas y constantes a lo largo del año. La temperatura media del mes más frío supera los 18 ºC, y la temperatura media anual se sitúa por encima de los 25 ºC. Las precipitaciones anuales sobrepasan los 1.500 mm e incluso, en algunas áreas, los 3.000 milímetros. La duración del día y de la noche es muy similar.

2 Clima Tropical

Es propio de las regiones tropicales. Las temperaturas medias mensuales son elevadas y bastante uniformes a lo largo del año, siendo la media anual superior a los 20 ºC. El régimen térmico varía entre 3º y 10º, mayor en el interior y menor en las áreas costeras. Las precipitaciones oscilan entre los 400 y los 1.000 mm anuales, aunque la variedad de clima monzónico alcanza valores muy superiores. Alternan las estaciones secas y lluviosas.

En función de la distribución estacional de las precipitaciones y de la cantidad se distinguen las variedades siguientes: sudanés (precipitaciones entre 750 y 1.100 mm, y se distinguen tres estaciones, una seca y fresca, otra seca y calurosa, y otra, lluviosa), subecuatorial (dos estaciones lluviosas y dos secas), saheliense (precipitaciones entre 400 y 750 mm, con una larga estación seca) y monzónico (estación lluviosa de gran intensidad que alterna con otra seca).

3 Climas Desérticos

Propios de las áreas áridas, se caracterizan por la escasez o ausencia de precipitaciones. Se distinguen dos importantes variantes: el clima desértico cálido, con una temperatura media anual elevada, en torno a los 20 ºC, una fuerte oscilación térmica (puede alcanzar los 20º) y precipitaciones inferiores a los 200 mm, y el clima desértico costero, que presenta una temperatura media anual alta aunque inferior a los 20 ºC, menor oscilación térmica (en general por debajo de los 10º) y precipitaciones insignificantes, por debajo de los 100 mm anuales.

Además de estos desiertos propios de la zona cálida o tropical, existen otros tipos en la zona templada resultado de la degradación de los climas propios de sus latitudes o que presentan una estación fría. Aquí cabría hablar de los desiertos continentales, donde el elemento condicionante del régimen termopluviométrico, además de las altas presiones, es la continentalidad, que acentúa la aridez y la oscilación térmica diaria.

4 Clima Polar

Clima propio de aquellas regiones que presentan una temperatura media mensual y anual por debajo de los 0 ºC, amplitudes térmicas superiores a los 30º y precipitaciones insignificantes que se producen en forma de nieve. En estas regiones, cubiertas por la nieve durante la mayor parte del año, el tipo de suelo característico es el permafrost.

5 Clima de alta montaña

La alta montaña presenta características climáticas que no aparecen en las tierras bajas que la rodean. Por eso es un fenómeno azonal, es decir, que no está determinado por las zonas latitudinales sino que la altitud es el factor determinante y por ello se localiza en cualquier lugar del globo. En estas zonas la temperatura disminuye con la altitud, mientras que aumentan las precipitaciones, al menos hasta un cierto nivel altimétrico. La montaña, en este sentido, altera las características de la zona climática en la que se sitúa. Por este motivo, no se pueden establecer unos rasgos con validez universal que lo definan, aunque sus variedades climáticas son fácilmente reconocibles, como el clima alpino. Presenta unas temperaturas invernales negativas y unas estivales positivas, aunque la temperatura media anual se establece en torno a los 0 ºC; la oscilación térmica es inferior a los 20º y las precipitaciones, más abundantes en verano que en invierno, superan los 1.000 mm anuales. Este clima de alta montaña es el que predomina, por ejemplo, en la cordillera andina.

Por último, como se mencionó con anterioridad, tienen lugar cambios microclimáticos causados por la acción antrópica. Así, por ejemplo, en las ciudades se forman las denominadas ‘islas de calor’ durante la noche: la temperatura es más alta porque los edificios y el asfalto desprenden el calor acumulado durante el día. También la contaminación atmosférica de los núcleos urbanos provoca un aumento de la nubosidad media, modifica el régimen de lluvias, altera la circulación de los vientos y disminuye la radiación solar y la transparencia del aire.

6 Clasificación climática ligada a la vegetación

Los dos parámetros meteorológicos en los que se basa la clasificación anterior no son suficientes para satisfacer la necesidad de una descripción climática exacta y universal. La vegetación, por su parte, ofrece una referencia importante, sobre todo en casos como el de la selva, o cinturón ecuatorial de bosque tropical húmedo, con temperaturas cálidas y lluvias durante la mayor parte del año (véase Pluvisilva); la sabana, cálida y con una marcada estacionalidad; y la tundra, fría, con escasas precipitaciones y veranos cortos.

Es particularmente útil considerar ambos factores, clima y vegetación, para conocer la naturaleza de una zona y lo que representa vivir en ella. La influencia del clima en la vegetación natural viene determinada fundamentalmente por las precipitaciones, la temperatura y la luz; de ahí la estrecha relación existente entre la distribución de los regímenes climáticos y de la vegetación. Se pueden distinguir nueve grandes formaciones vegetales o biomas, en función de la vegetación dominante. El bioma I se corresponde con las pluvisilvas tropicales en sentido amplio (cuenca del Amazonas, Centroamérica, Nueva Guinea, cuenca del río Congo, Indonesia, la península de Malaca, Filipinas y la costa oriental de Australia).

El bioma II está formado por los bosques y sabanas tropicales (secos o húmedos), que reverdecen con las lluvias; se corresponde con la zona climática tropical con lluvias estivales en ambos hemisferios. El bioma III se asocia con los desiertos y semidesiertos subtropicales (suroeste de los Estados Unidos, franja costera de Perú y Chile, norte y suroeste de África, Arabia, Irán y este de la India). El bioma IV se corresponde con las áreas de bosques mediterráneos esclerófilos, es decir, con las zonas de inviernos lluviosos y veranos secos y cálidos (cuenca mediterránea, centro de Chile, sur de California, sur de África y sur y suroeste de Australia). El bioma V se corresponde con los bosques húmedos de clima templado siempre verdes (este asiático, costa suroriental de Australia, norte de Nueva Zelanda, costa oriental de Sudáfrica, sureste de Brasil y noreste de Argentina y costa suroriental de Estados Unidos hasta Florida).

El bioma VI son los bosques caducifolios de la zona templada (parte oriental de Norteamérica, Europa central y occidental, Asia oriental y sur de Chile). EL bioma VII son las estepas y desiertos fríos en invierno (desde el mar Negro hasta el mar Amarillo, Oriente Próximo, la pampa argentina oriental, parte de la Patagonia y pequeñas zonas de Nueva Zelanda). EL bioma VIII o zona de bosques boreales (parte septentrional de Norteamérica y Eurasia, faltando en el hemisferio sur). Y, por último, el bioma IX es la zona de tundra y se extiende circumpolarmente en la región de clima ártico y en el extremo más meridional de Sudamérica.

 

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Articulo Redactado por: Kilo tapias peralta Escobar

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